Mi carrera de origen es Lic. en Contaduría Pública en la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca. Trabajé durante siete años en la SHyCP y después por situaciones circunstanciales de la vida, estuve tres años en un Convento en España, en donde tuve la oportunidad de acercarme al estudio de la filosofía y teología. También estudie un año en Universidad Pontificia de México. Hasta ahora, tengo inconcluso los estudios de filosofía. Los cuales pretendo terminarlos en alguna Universidad del país, utilizando las nuevas tecnologías de la información.
Comenzar como maestro en el nivel de bachillerato, fue de alguna manera circunstancial, porque me llamó la atención los estudios filosóficos; además se presentó la oportunidad de empezar una prepa que no contaba con edificio, en una comunidad cercana al municipio de Metepec (San Lucas Tunco), en el Estado de México. Los comienzos realmente fueron muy difíciles, ya que te asignaban materias que desconocías, desde enseñar computación hasta los primeros cursos de matemáticas, pasando por sociología, lógica, nociones de derecho positivo mexicano, entre otras. Alguna vez, pensé en abandonar este quehacer, sin embargo las circunstancias nada buenas del país en que vivimos no lo permitió. A esto hay que agregar el modelo económico empresarial actual que considera a la gente mayor de 45 años, como algo que se puede desechar porque no cumplen con las exigencias de la economía de mercado.
Ser profesor representa un gran reto y oportunidad para dar lo mejor de si mismo. Me consideraba una persona paciente, sin embargo aquella paciencia teórica la perdí de vista a los pocos días de trabajar con grupos de 50 jóvenes, en salones improvisados, donde con frecuencia escuchábamos las clases de nuestros vecinos. Es decir, los estudiantes podían escuchar al mismo tiempo dos clases. Economía y taller de lectura y redacción.
Este semestre (año escolar 2008/2009), nos dieron nuestras aulas para trabajar y esto representa una gran ventaja. Trabajar con jóvenes implica dar lo mejor de mis conocimientos, habilidades y actitudes, sin embargo ese optimismo muchas veces es opacado por los resultados de una evaluación bimestral o de final de semestre. Es un esfuerzo que se ve recompensado con la oportunidad que representa el que algunos estudiantes logren sus metas y accedan a niveles de educación superior. Ciertamente, se nota en ellos una gran transformación cuando se encuentran en la Universidad, desgraciadamente son los menos.
En estos primeros cinco años hay motivos de satisfacción y también algunos de insatisfacción, uno de ellos es la falta de capacitación de calidad para los docentes y ver como las autoridades educativas echan a andar reformas, reformas que no toman en cuenta los contextos de cada escuela y la infraestructura necesaria para cada escuela. En cinco años, de existencia de nuestra escuela, es el primer semestre con edificio, pero no contamos con laboratorios de ciencia e inglés, salones de cómputo, bibliotecas e Internet.
Pienso que si mi vocación es ser maestro, tengo la obligación de prepararme y actualizarme en el quehacer docente para hacer de este trabajo una gran oportunidad para formar jóvenes que el día de mañana tomarán la estafeta de esta gran nación llamada México. Enhorabuena y que perseveremos en nuestras metas.
Comenzar como maestro en el nivel de bachillerato, fue de alguna manera circunstancial, porque me llamó la atención los estudios filosóficos; además se presentó la oportunidad de empezar una prepa que no contaba con edificio, en una comunidad cercana al municipio de Metepec (San Lucas Tunco), en el Estado de México. Los comienzos realmente fueron muy difíciles, ya que te asignaban materias que desconocías, desde enseñar computación hasta los primeros cursos de matemáticas, pasando por sociología, lógica, nociones de derecho positivo mexicano, entre otras. Alguna vez, pensé en abandonar este quehacer, sin embargo las circunstancias nada buenas del país en que vivimos no lo permitió. A esto hay que agregar el modelo económico empresarial actual que considera a la gente mayor de 45 años, como algo que se puede desechar porque no cumplen con las exigencias de la economía de mercado.
Ser profesor representa un gran reto y oportunidad para dar lo mejor de si mismo. Me consideraba una persona paciente, sin embargo aquella paciencia teórica la perdí de vista a los pocos días de trabajar con grupos de 50 jóvenes, en salones improvisados, donde con frecuencia escuchábamos las clases de nuestros vecinos. Es decir, los estudiantes podían escuchar al mismo tiempo dos clases. Economía y taller de lectura y redacción.
Este semestre (año escolar 2008/2009), nos dieron nuestras aulas para trabajar y esto representa una gran ventaja. Trabajar con jóvenes implica dar lo mejor de mis conocimientos, habilidades y actitudes, sin embargo ese optimismo muchas veces es opacado por los resultados de una evaluación bimestral o de final de semestre. Es un esfuerzo que se ve recompensado con la oportunidad que representa el que algunos estudiantes logren sus metas y accedan a niveles de educación superior. Ciertamente, se nota en ellos una gran transformación cuando se encuentran en la Universidad, desgraciadamente son los menos.
En estos primeros cinco años hay motivos de satisfacción y también algunos de insatisfacción, uno de ellos es la falta de capacitación de calidad para los docentes y ver como las autoridades educativas echan a andar reformas, reformas que no toman en cuenta los contextos de cada escuela y la infraestructura necesaria para cada escuela. En cinco años, de existencia de nuestra escuela, es el primer semestre con edificio, pero no contamos con laboratorios de ciencia e inglés, salones de cómputo, bibliotecas e Internet.
Pienso que si mi vocación es ser maestro, tengo la obligación de prepararme y actualizarme en el quehacer docente para hacer de este trabajo una gran oportunidad para formar jóvenes que el día de mañana tomarán la estafeta de esta gran nación llamada México. Enhorabuena y que perseveremos en nuestras metas.